Acroyoga

La filosofía del acroyoga ayuda a conocerte a ti mism@ y a ayudar a los demás y a disfrutar del trabajo en comunidad, en equipo mientras te diviertes jugando.

Las acrobacias y el yoga han ido de la mano durante mucho tiempo y no es hasta hace unas décadas cuando el acroyoga se ha convertido en una disciplina popular.
Hay fotos y vídeos que datan desde el año 1938 en donde Krishnamacharya practica el acroyoga con niños.

A principios del año 2000 empieza a crecer el interés por esta práctica y se van creando comunidades de acroyoga en donde lo practican y lo comparten ya como disciplina.

Quién lo puede practicar

Es una práctica que va más allá de Yoga –el cual no es necesario saber practicar- y que tampoco necesita de haber practicado Acrobacias con anterioridad: solamente hay que tener una cierto tono muscular muy básico antes de empezar y estar sano, sin dolores o enfermedades graves.

Y lo más interesante y desconocido es que 

crea amistad y relaciones sanas entre las personas, en donde se aprende a escuchar y comunicar tanto de manera verbal que como de forma no verbal

La filosofía del acroyoga ayuda a conocerte a ti mism@ y a ayudar a los demás y a disfrutar del trabajo en comunidad, en equipo mientras te diviertes jugando.

El acroyoga se divide principalmente en dos tipos de disciplinas…

existe dos tipos: acroyoga solar y lunar.

En el solar aprendemos haciendo acrobacias y posturas de yoga encima de un/a compañero/a base, aprendiendo a conocer nuestros cuerpos a la vez que nos divertimos.
En el lunar aprendes a escuchar, y a dar e recibir un masaje terapéutico.

Aunque en las dos variantes del acroyoga lo más importante es saber escuchar y a comunicar lo que necesitas y sientes.

 

La práctica del Acroyoga

El número mágico para construir una comunidad para la práctica del Acroyoga es el 3:

  1.  la base, 
  2. el volador 
  3. y el cuidador (spotter)

Spotter/cuidador:

Es la persona más importante en la práctica, su rol es primero asegurar la seguridad del volador y de alinear la base. 

Es el “pegamento” entre la base y el volador, una forma de dar tu amor y cuidados a otra persona en su justa medida… dejando suficiente libertad y estando presente para cuando haga falta.

Si estás en el papel del spotter, antes de empezar has de asegurarte de que estando de pie te encuentres en una posición que no comprometa a tu seguridad o la de tu espalda, flexionando las piernas y alargando tu espalda.

Estar presente en todo momento

Observar a la persona que estas cuidando
Solo tocar cuando sea necesario, utilizando la técnica de “la patata caliente”

Cuando el volador este posicionado observar su alineación con la base y ayudar a ajustar por si fuera necesario.
Si tuvieras que sujetar o agarrar, hazlo por las caderas/tronco, nunca los por brazos o las piernas.

Sobre el Volador/Flyer o el Base te explicaremos ya en clase: ¿Te apuntas?

Profesionales AcroYoga

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